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Solo la justicia de Dios nos puede salvar, no el ojo por ojo

September 12, 2019

Lucas 6,27-38 - XXIII Tiempo ordinario: Si en nuestro corazón no hay misericordia, no estamos en comunión con Dios

Evangelio del día: Lucas 6,27-38
(No pagar mal por mal. Jamás vengarse de nadie): "En aquel tiempo, Jesús les dijo a sus apóstoles: Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian.Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames. Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo. Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos. Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes" Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Nosotros presumimos que somos justos, y juzgamos a los demás. Juzgamos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, condenarlos a muerte, en lugar de perdonar.

¡Entonces sí que corremos el riesgo de permanecer fuera de la casa del Padre! Como ese hermano mayor de la parábola, que en lugar de estar contento porque su hermano ha vuelto, se enoja con el padre que lo ha recibido y hace fiesta.

Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, incluso si observamos todos los preceptos, porque es el amor el que salva, no la sola práctica de los preceptos.

Es el amor por Dios y por el prójimo lo que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y esto es el amor de Dios, su alegría, perdonar. Nos espera siempre. Quizá alguien tiene en su corazón algo grave, pero he hecho esto, he hecho aquello, Él te espera, Él es Padre. Siempre nos espera.

Si nosotros vivimos según la ley del ojo por ojo, diente por diente, jamás salimos de la espiral del mal. El demonio es astuto, y nos hace creer que con nuestra justicia humana podemos salvarnos y salvar al mundo.

En realidad, sólo la justicia de Dios nos puede salvar. Y la justicia de Dios se ha revelado en la Cruz: la Cruz es el juicio de Dios sobre todos nosotros y sobre este mundo.

¿Cómo nos juzga Dios? ¡Dando la vida por nosotros! He aquí el acto supremo de justicia que ha vencido de una vez para siempre al Príncipe de este mundo; y este acto supremo de justicia es precisamente también el acto supremo de misericordia. Jesús nos llama a todos a seguir este camino:

"Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso" (Lc 6, 36).

Yo les pido una cosa ahora. En silencio, todos, pensemos, cada uno piense, en una persona con la que no estamos bien, con la cual estamos enojados y que no la queremos.

Pensemos en esa persona y en silencio en este momento oremos por esta persona. Y seamos misericordiosos con esta persona. (Homilía en Santa Marta, 15 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Señor, Tú me invitas a cerrar el círculo del odio, no sólo a poner mi otra mejilla, sino además, ofrecer a mis perseguidores el incentivo del amor.

Debo aprender a seguir tus pasos y practicar tus obras. Que a dondequiera que vaya, pueda ser instrumento de tu paz.

Sáname Señor, quiero desterrar de mi corazón el rencor y el egoísmo y para ello, necesito de la fuerza de tu amor.

Ayúdame a ser manso y compasivo con los demás, a optar por el amor y no moverme por la acción del dolor. Amén.

Propósito para hoy

Hoy, voy a pedir por todos aquellos que ocupan puestos con responsabilidad en el ámbito político, económico y social, para que Dios sane sus pensamientos y emociones.

Frase de reflexión

"La verdadera caridad es un poco atrevida: no tengamos miedo a ensuciarnos las manos para ayudar a los más necesitados". Papa Francisco 

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