Copyright © 2005-2019 Radio Inmaculada Inc- All rights reserved

Martes de la vigésima cuarta semana del tiempo ordinario

September 19, 2017

LITURGIA DE LA PALABRA

 

PRIMERA LECTURA

 

Que el obispo y los diáconos sean irreprochables.

 

De la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 3, 1-13

 

Hermano: Es cierto que aspirar al cargo de obispo es aspirar a una excelente función. Por lo mismo, es preciso que el obispo sea irreprochable, que no se haya casado más que una vez, que sea sensato, prudente, bien educado, digno, hospitalario, hábil para enseñar, no dado al vino ni a la violencia, sino comprensivo, enemigo de pleitos y no ávido de dinero; que sepa gobernar bien su propia casa y educar dignamente a sus hijos. Porque, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios quien no sabe gobernar su propia casa? No debe ser recién convertido, no sea que se llene de soberbia y sea por eso condenado como el demonio. Es necesario que los no creyentes tengan buena opinión de él, para que no caiga en el descrédito ni en las redes del demonio.
Los diáconos deben, asimismo, ser respetables y sin doblez, no dados al vino ni a negocios sucios; deben conservar la fe revelada, con una conciencia limpia. Que se les ponga a prueba primero y luego, si no hay nada que reprocharles, que ejerzan su oficio de diáconos. Las mujeres deben ser igualmente respetables, no chismosas, juiciosas y fieles en todo. Los diáconos, que sean casados una sola vez y sepan gobernar bien a sus hijos y su propia casa.
Los que ejercen bien el diaconado alcanzarán un puesto honroso y gran autoridad para hablar de la fe que tenemos en Cristo Jesús. Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL


Del salmo 100, 1-2ab. 2cd-3ab. 5. 6.

 

R/. Danos, Señor, tu bondad y tu justicia.

 

Voy a cantar la bondad y la justicia; para ti, Señor, tocaré mi música. Voy a explicar el camino perfecto. ¿Cuándo vendrás a mí? R/.
Quiero proceder en mi casa con recta conciencia. No quiero ocuparme de asuntos indignos, aborrezco las acciones criminales. R/.
Al que en secreto difama a su prójimo lo haré callar; al altanero y al ambicioso no los soportaré R/.
Escojo a gente de fiar para que vivan conmigo; el que sigue un camino perfecto será mi servidor. R/.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 7, 16
R/. Aleluya, aleluya.

 

Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R/.

 

EVANGELIO

 

Joven, yo te lo mando: Levántate.

 

Del santo Evangelio según san Lucas: 7, 11-17

 

En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre.
Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: "No llores". Acercándose al ataúd, lo tocó, y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces Jesús dijo: "Joven, yo te lo mando: Levántate". Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: "Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo". La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Meditación: Lucas 7, 11-17

 

Lectura correspondiente

 

San Jenaro, obispo y mártir

 

Se piensa que la ciudad de Naín se encontraba a unas seis millas al sudeste de Nazaret, pero no se tiene la seguridad. Jesús sí sabía dónde estaba y también sabía lo que iba a hacer allí: brindar la vida.

Hoy te sugerimos que pruebes algo diferente con esta lectura. Imagínate que tú vas con Jesús. Al llegar a las puertas de la ciudad los dos ven el cortejo fúnebre y a los portadores del féretro que se vienen acercando. Procura ver las expresiones de pesadumbre de los acompañantes de la afligida viuda. Todos habían oído hablar de Jesús y de las maravillas que él realizaba, por lo que se percibía un cierto sentido de anticipación. Luego, Cristo toca el féretro y todos se detienen esperanzados. Y esperan.

 

Ahora procura ver la ternura de Jesús cuando se acerca a la viuda, que queda sin hijos. Su sola presencia llena el aire de esperanza y compasión. Luego, el Señor pronuncia una orden y el joven difunto vuelve a la vida, ante el gran asombro y la alegría de todos.

 

Por último, imagínate que Jesús se vuelve hacia ti y camina hacia tu ciudad, tu barrio y tu vida, porque él sabe exactamente dónde tú estás y lo que necesitas. Ahora, con la mano toca tus circunstancias, tus debilidades y tus fallas. Quédate tranquilo por un momento y espera: En su presencia hay curación, liberación y restauración. Mirándote a los ojos, te dice: “¡Levántate!” (Lucas 7, 14).

 

Es posible que tu vida sea muy ajetreada y llena de altibajos o incertidumbres, un poco como lo era para la viuda desconsolada; quizás te encuentras corriendo de una tarea a otra, pero de repente te acuerdas que Dios está contigo. Tal vez te sentías frustrado, y luego recuerdas que el amor de Cristo es paciente. O quizás tus hijos hacían mucho ruido en la Misa, pero después sientes que de tu corazón brota gratitud y puedes volver a centrar la atención en el Señor. Cualquiera de estas situaciones puede ser un toque de Jesús. Cuando te des cuenta de que algo así sucede en tu interior, haz un alto y deja que la presencia del Señor te llene; deja que te toque y te comunique vida nueva.

 

“Gracias, Señor, por no darte por vencido conmigo. Gracias por venir a mi vida, por darme la paz y la tranquilidad que necesito.”

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas destacadas

 Esperalo.

Sabado 31 de Agosto 10:00 Am.

Por Radio Inmaculada y en vivo en video con el equipo de Radio Inmaculada.

P. Dario Betancur Monseñor Malagreca en vivo.

August 29, 2019

1/10
Please reload

Entradas recientes
Please reload

Archivo