Copyright © 2005-2019 Radio Inmaculada Inc- All rights reserved

Viernes de la decimoctava semana del tiempo ordinario

August 11, 2017

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

 

El Señor amó a tus padres y después eligió a sus descendientes.

Del libro del Deuteronomio: 4, 32-40

 

En aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Pregunta a los tiempos pasados, investiga desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra. ¿Hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, una cosa tan grande como ésta? ¿Se oyó algo semejante? ¿Qué pueblo ha oído, sin perecer, que Dios le hable desde el fuego, como tú lo has oído? ¿Hubo algún dios que haya ido a buscarse un pueblo en medio de otro pueblo, a fuerza de pruebas, de milagros y de guerras, con mano fuerte y brazo poderoso? ¿Hubo acaso hechos tan grandes como los que, ante sus propios ojos, hizo por ustedes en Egipto el Señor su Dios?
A ti se te ha concedido ver todo esto, para que reconozcas que el Señor es Dios y que no hay otro fuera de Él. Desde el cielo hizo resonar su voz para enseñarte; en la tierra te mostró aquel gran fuego y oíste sus palabras que salían del fuego. Él amó a tus padres y después eligió a sus descendientes. Con su gran poder, en persona, te sacó de Egipto. Desposeyó ante ti a pueblos más grandes y fuertes que tú. Te hizo entrar en su tierra y te la dio en herencia, como puedes comprobarlo.
Reconoce, pues, y graba hoy en tu corazón que el Señor es el Dios del cielo y de la tierra y que no hay otro. Cumple sus leyes y mandamientos, que yo te prescribo hoy, para que seas feliz tú y tu descendencia, y para que vivas muchos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 76, 12-13. 14-15. 16.21

 

R/. Recordaré los prodigios del Señor.

Recuerdo los prodigios del Señor, recuerdo tus antiguos portentos, medito todas tus obras y considero tus maravillas. R/.
Dios mío, tus designios son santos. ¿Qué dios es tan grande como nuestro Dios? Tú, Dios nuestro, hiciste maravillas y les mostraste tu poder a los pueblos. R/.
Con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Condujiste a tu pueblo como a un rebaño, por medio de Moisés y de Aarón. R/.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 10
R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. R/.

 

EVANGELIO

¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 24-28

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras.
Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

Santa Clara, virgen

 

El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. (Mateo 16, 24)

 

Es muy significativo que, después de predecir su pasión, Jesús haya enseñado acerca del costo y las retribuciones del discipulado: “Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame” (Mateo 16, 24). De esta forma, establecía una relación directa entre su cruz y el llamamiento a sus discípulos, pero también estaba uniendo su destino al de ellos. En otras palabras, para ser discípulo hay que tener parte en los sufrimientos de Jesús.

 

Los padecimientos nos ayudan a identificarnos con Cristo. ¿Estás tú pasando por dificultades y sufrimientos? ¿Se libra en tu interior una batalla entre el bien y el mal? Jesús quiere estrecharte cariñosamente en sus brazos y te invita a morir a ti mismo, para abrazar la cruz y recibir el amor, la paz y el gozo que el Espíritu quiere derramar con abundancia en tu corazón.

 

Este negarse uno mismo es decirle sí a Dios y aceptar su invitación a amarlo a él y al prójimo; es vaciarse de los deseos egoístas con el fin de tener libertad para darse a los demás. Lo que hablemos, las plegarias que elevemos y hasta el testimonio de vida que demos pueden influir poderosamente en otras personas y moverlas a acercarse al Señor. Finalmente, la invitación de Cristo a tomar su cruz es un llamado a seguir los pasos de Aquel que nos amó tanto que entregó su vida por el género humano.

Así, pues, si morimos a nosotros mismos y seguimos a Jesús con toda humildad y confianza en el amor del Padre, llegaremos a ser partícipes de la pasión de Cristo, y si compartimos su pasión, también tendremos parte en su resurrección.

 

Como lo promete la Sagrada Escritura: “Si sufrimos con valor, tendremos parte en su Reino” (2 Timoteo 2, 12). El sufrimiento y la muerte al yo, llevados a cabo junto con Jesús, llevan al gozo de la resurrección. Como vivimos en este mundo, la sociedad nos incita a preocuparnos antes que nada de nosotros mismos, pero el Señor puede librarnos del egocentrismo y hacernos capaces de amar como ama Jesús.

“Espíritu Santo, transfórmame, Señor, en instrumento de amor y paz, para que cuando me encuentre en los valles oscuros del dolor y el sufrimiento, no me olvide del gozo de Cristo resucitado.”

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas destacadas

 Esperalo.

Sabado 31 de Agosto 10:00 Am.

Por Radio Inmaculada y en vivo en video con el equipo de Radio Inmaculada.

P. Dario Betancur Monseñor Malagreca en vivo.

August 29, 2019

1/10
Please reload

Entradas recientes
Please reload

Archivo