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Viernes de la duodécima semana del tiempo ordinario

June 30, 2017

Evangelio del día: Permite que Dios te toque, te sane y te done su gracia. San Mateo 8,1-4

 

XII viernes tiempo ordinario: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús lo tocó, diciendo: Lo quiero, queda limpio

 

Jesús limpia a un leproso:

"En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme". Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda limpio". Y al instante quedó purificado de su lepra. Jesús le dijo: "No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio" Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

El episodio de la curación del leproso se desarrolla en tres breves pasajes: La invocación del enfermo, la respuesta de Jesús y las consecuencias de la curación prodigiosa.

El leproso suplica a Jesús de rodillas y le dice: "si quieres, puedes limpiarme". Ante esta oración humilde y confiada, Jesús reacciona con una actitud profunda de su alma: la compasión, y compasión es una palabra muy profunda: compasión significa: "padecer-con-el otro".

El corazón de Cristo manifiesta la compasión paterna de Dios por aquel hombre, acercándose a él y tocándolo. Este detalle es muy importante. "Jesús extendió la mano y lo tocó... y en seguida la lepra desapareció y quedó limpio"

La misericordia de Dios supera toda barrera y la mano de Jesús toca al leproso. Él no se coloca a una distancia de seguridad y no actúa por poder, sino que se expone directamente al contagio de nuestro mal; y así precisamente nuestro mal se convierte en el punto del contacto: Él, Jesús, toma de nosotros nuestra humanidad enferma y nosotros tomamos de Él su humanidad sana y sanadora.

Esto ocurre cada vez que recibimos con fe un Sacramento: el Señor Jesús nos "toca" y nos dona su gracia. En este caso pensamos especialmente en el Sacramento de la Reconciliación, que nos cura de la lepra del pecado.

Una vez más el Evangelio nos muestra qué cosa hace Dios frente a nuestro mal: Dios no viene a dar una lección sobre el dolor; tampoco viene a eliminar del mundo el sufrimiento y la muerte; viene más bien a cargar sobre sí el peso de nuestra condición humana, a llevarlo hasta el fondo, para librarnos de manera radical y definitiva.

Hoy, la curación del leproso nos dice que, si queremos ser verdaderos discípulos de Jesús, estamos llamados a convertirnos, unidos a Él, en instrumentos de su amor misericordioso, superando todo tipo de marginación.

Para ser imitadores de Cristo frente a un pobre o a un enfermo, no debemos tener miedo de mirarlo a los ojos y de acercarnos con ternura y compasión, y de tocarlo y de abrazarlo.

A menudo he pedido a las personas que ayudan a los demás, hacerlo mirándolas a los ojos, no tener miedo de tocarlos; que el gesto de ayuda sea también un gesto de comunicación: también nosotros tenemos necesidad de ser acogidos por ellos. Un gesto de ternura, un gesto de compasión...

Yo les pregunto: ustedes, cuando ayudan a los demás, ¿los miran a los ojos? ¿Los acogen sin miedo de tocarlos? ¿Los acogen con ternura? (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 15 de febrero de 2015)

Oración de sanación

Señor Jesús, enséñame a orar con esa ilusión y confianza de creer y estar seguro de que siempre me darás lo que necesito para mi sanación.

Que mi alma, mente y corazón sean sanados en tu amor, y así convertirme en instrumento de sanación para los demás con mis palabras y acciones.

Quiero crecer en la fe, aportando lo mejor de mí y dejándome conducir por tu Espíritu para mostrar a otros el verdadero camino a la felicidad.

Ayúdame a vivir en la gracia de tu cercanía, a experimentar la alegría de tu perdón y saber corresponderte con un corazón humilde y generoso.

Tú no temes acercarte a nuestras dolencias y aflicciones, a tocar nuestro dolor para darnos esperanzas y consuelo, Tú nos limpias con tu perdón.

Cada frustración y dolor, cada enfermedad y sufrimiento, es un recordatorio que todo es pasajero y que más allá, nos espera la alegría de la eternidad.

Que pueda tener el valor de acercarme al que sufre y a todos los que sienten desamor y vacíos de una vida sin Ti, para hacerlos sentir vivos y valiosos.

Que no tenga miedo de tocar las llagas de los heridos del alma y llevarlos a Ti, al Médico de médicos, al que todo lo limpia y todo lo restaura. Amén

Propósito para hoy

Rezaré un Padrenuestro en familia antes de comer pidiendo por las familias que no están unidas.

Frase de reflexión

"Señor, concédenos la gracia de las lágrimas, para llorar por nuestros pecados y recibir tu perdón". Papa Francisco

 

 

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